Ilán empezó a acariciar mi espalda y me cargó en sus brazos hasta la habitación, ahí miró mi ropa y sonrió.
— Cuenta qué fue lo que le pasó a Oreo — él limpió con sus dedos mis lágrimas — pero trata de controlarte, de nada va a servir que estés llorando y hables.
Le conté todo a Ilán, él sonrió y después fue a buscarme un camisón para que me cambiará. Se acurrucó conmigo en la cama y mientras estábamos así mi celular sonó.
— ¿Qué sucede, Parker? — él habló con tranquilidad — oh, ya veo; bueno n