Los de seguridad no abrían las rejas pero eso no era problema para Ilán ya que gritaba a todo pulmón pidiéndome ver, abrieron las enormes verjas en el momento que vieron que iba caminando en su dirección y lo sujeté del brazo.
— Vamos — le dije — tienes que descansar, no puedes estar armando semejantes escándalos solo porque se te antoja, tengo vecinos y no quieres que llamen a la policía.
Nosotros fuimos a mi habitación y lancé al hombre en mi cama, Ilán estaba completamente ebrio y me pregun