Una vez que Massimo salió de la habitación de hospital, Pietro se sumergió en sus pensamientos, analizaba qué sería lo siguiente que debía hacer. Estaba claro que su vida había cambiado por completo y Massimo tenía razón, lo quisiera o no, era padre y abuelo, nuevamente volvería a ser padre y había una mujer que lo estaba esperando.
Rápidamente, tomó el teléfono que tenía en la mesa a un lado de su camilla y llamó al Dr. Wagner, quien no tardó en llegar.
- Dr. Wagner, ¿Cuándo demonios podré sali