Cuando salgo de la habitación, escucho las ruidosas risas de Aurora, ¡Dios! Esa mujer sigue poniéndome los nervios de punta… Y pensar que en algún momento Guadalupe insinuó que su amiga y yo, podríamos tener una relación, según ella, porque ambos éramos fiesteros y un total caos, creía que éramos muy compatibles, eso me da escalofríos.
Llego al comedor, que hoy por curioso que parezca se ve más diminuto de lo que recuerdo, hoy está lleno.
Guadalupe, Aurora y Celeste están sentadas, las otras chi