Massimo sentía cómo una oleada de ira se expandía por todo su ser, de momento quería estrangular al tipejo, aquel, de momento quería gritar, Laura, su niña, su bebita, aquella niña que recién había aceptado como suya, ahora ya no era una niña, era una mujer y seguramente, llevaba dentro un nuevo ser.
Por otro lado, Laura al cerrar la puerta del baño, sus ojos se le inundaron de lágrimas, sus manos temblaban, había sido tan tonta, ¿cómo podría creer que no quedaría embarazada? Eso claramente lo