La iglesia estaba hermosamente decorada, exquisitas flores blancas decoraban cada espacio en aquel lugar.
Todo había sido meticulosamente seleccionado por Valeria y Laura, quienes se habían encargado y esmerado en aquellos pequeños pero grandes detalles.
Los invitados no eran demasiados, pero si ponías en perspectiva cómo había comenzado la historia, sí eran considerables.
Por el lado de la novia, estarían los Barzinni, quienes iban camino a la iglesia, mientras un Federico y Camila estaban ya