Massimo regresó a casa, aunque entró a esta con sumo cuidado, Alessia ya le estaba esperando en la sala.
- ¿De dónde vienes? - Dijo Alessia molesta.
- Tuve una reunión de negocios en el centro y vengo de cenar. – Respondió Massimo en un tono indiferente.
- ¿Tu cena era con una zorrita llamada Antonia?
Massimo se quedó en silencio pensando cómo era que su esposa se había enterado de la chica.
- ¡No me quieras ver la cara de idiota! Sabes bien que tengo ojos y oídos en todos lados.
- ¡Hay Alessia!