Mientras en Italia se comenzaban a desarrollar algunos eventos esperados y otros no tanto, en las Maldivas la vida transcurría tranquilamente. Algo era evidente, el embarazo de Laura estaba por llegar a término y en la isla, a pesar de tener servicio médico, si se presentaba alguna emergencia, las cosas se complicarían un poco, ya que para mejor atención médica tendrían que salir de ahí.
Laura ya tenía 36 semanas y cada día luchaba para levantarse, su vientre hinchado hacía que no pudiera ver su