Todos ganan algo siempre...
Leonardo llevaba ya cuatro meses en la presidencia de su compañía, se sentía amo y señor de todo lo que ahí le rodeaba, pero, aunque así fuera, algo dentro de él no le dejaba tranquilo. Aún no lograba descubrir que era eso lo que lo hacía sentir incompleto, había trabajado mucho tiempo en un plan para recuperar todo lo que por derecho le correspondía, pero no sabía por qué no se sentía completamente bien.
Por otro lado, Franco Amato, se había vuelto su mano derecha, había encontrado el plan estr