Paloma lloraba a mares, no podía concebir que no estuvieran a su lado los niños, Paolo no podía entender cómo fue que no pudieron hacer nada, cerraba los puños hasta que se le marcaban los nudillos, no emitía ningún comentario, pero era evidente que la situación le había afectado y mucho.
— Paolo, ¡todo va a estar bien! Voy a ir por ellos, tú solo enfócate en cuidar de Paloma, Laura, Emma y Adele, ellas ahora son tu responsabilidad. No estoy hablando con un niño, hablo con el hombre que sé que s