Massimo se levantó de la banca con una sensación de pesar en el cuerpo y sobre todo en el corazón.
Todo este tiempo había sido un imbécil, él se había convertido en el verdugo de Guadalupe sin razón.
Ella nunca quiso lastimarle, ella solo le entregó su corazón, su juventud y su virginidad, solo para ser pisoteada.
Con la mano temblorosa, saco su teléfono y le marco a Matteo:
- Matteo, necesito que me ayudes a investigar lo siguiente, quiero saber... ¿Qué ocurrió el día que me casé con Guadalu