Massimo regresó a la oficina después de dos semanas fuera. Esta era la primera ocasión, en la que se había ausentado tanto tiempo en lo que llevaba siendo el presidente de la compañía.
Lucía, un semblante cansado, pero no había opción; debía mantener la mente alejada de los recuerdos y pensamientos hacia su mujer, quien era cuidada desde ayer por Emma.
- ¡Massimo! ¡Me alegra mucho verte de regreso! ¿Cómo estás? ¿Cómo está la dramática de tu mujer? – dijo Alessia esbozando una enorme sonrisa.
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