Paolo había querido tocar un tema con su abuelo, pero no sabía cómo plantearlo y quería hacerlo antes de que su padre regresara de su luna de miel.
- Abuelo Magnus… -dijo Paolo, asomándose en la habitación de este con precaución.
- Dime, hijo… ¿Qué necesitas?
- Quiero platicar contigo, ¿Puedes? ¿Tienes tiempo disponible?—preguntó el joven nervioso.
- ¡Claro! Para ustedes siempre tengo tiempo, ¿Qué sucede?
Paolo, con más confianza, entró en la habitación y tomó asiento en una silla que se encontr