Aria, luego de algunas semanas, había ido a ver a Pietro, Celeste y las niñas, la familia estaba encantada de poder convivir con ella.
Pietro no lo reconocía, pero extrañaba a su madre, quien, aunque recién la había encontrado, poco a poco se fue ganando su corazón, con atenciones y mimos como si él fuera un niño chiquito.
Luego de comer, Pietro quiso salir a caminar aprovechando que las niñas dormían y que Celeste se había quedado dormida con ellas también.
- ¿Cómo has estado, madre?
- Bien, hi