Laura, camino junto a su padre, llevaba los ojos y la nariz roja, aquellos ojos grises — verde, hoy llevaban claramente una nube que los empañaba, sabía que al mal paso darle prisa, eso se lo había dicho Paloma. El día no había sido fácil y ella debía enfrentar el futuro como viniera, además de que su hermana le había prometido que no estaría sola, ella no debía preocuparse por ello.
Ella tenía un ligero dolor en la cadera y vientre, pero prefirió callarlo, caminando lentamente, su rostro tenía