A la mañana siguiente, Massimo salió rumbo al aeropuerto de Lazio, el jet que lo transportaría ya se encontraba ahí. A diferencia de otras ocasiones, iba solo, ninguna jovencita le acompañaba, cabía recalcar que siempre aprovechaba sus largos viajes para sorprender a una que otra chica incauta, luego de que el viaje terminaba o la chica no era de su interés, este terminaba con ella.
El volver a ver a Guadalupe, lo dejo inquieto, por la noche, tuvo oportunidad de pensar en su vida, ahora la mujer