Guadalupe, de pronto sintió gran pesar, le comenzó a faltar el aire al momento que recordó cómo hace unos días, ella le esperaba en la sala con una gran sonrisa y le decía:
- ¡Massimo, la cena está lista! ¡Vamos, ponte cómodo y cenemos!
Ella, con su amplia sonrisa, le hizo sentirse cómodo solo con verle. Esa noche la cena tenía un especial toque hogareño.
- ¿Recuerdas qué día es hoy?
- ¡No! – Respondió Massimo con un tono seco y cortante.
- ¡Es nuestro aniversario tontito! ¡Sabía que lo olvidarí