Dentro de una habitación invadida del aroma a desinfectante y medicamentos, se encontraba el cuerpo inerte de Alessia Amato, su cuerpo poco a poco había presentado mejoría, no era que estuviera curada, pero al menos ya no era necesaria la entubación endotraqueal, ahora solo usaba la mascarilla de oxígeno.
Las personas que cuidaban de ella, tomaban muy enserio su trabajo, tenía médicos para atenderla las 24 horas, la indicación era, “Debe seguir con vida”.
Alessia por dentro sentía como si siem