Valeria abrazaba a su hija, podía sentir la respiración agitada de su niña, quería calmarla como cuando era un aniña, un abrazo poco a poco iba disminuyendo esa ira que de repente explotaba como cuando no le salían las cosas a su modo, pero ahora no se trataba de una niña, se trataba de una mujer, una que acababa de conocer como su madre fue violentada siendo una jovencita.
- Paloma… ¡Anda ya! ¡No vamos a seguir lamentándonos por ello! ¡Yo quiero que seas mi mujercita independiente! Esa que luch