Massimo se levantó y tomó el primer vuelo a Florencia, su esposa le había invitado a platicar y él no desaprovecharía esa oportunidad.
Llegando, condujo lo más aprisa a La Toscana. Ese día, en específico, los campos se veían más relucientes, él llevaba una mezcla de emociones que no podía describir, pero el solo haber escuchado la voz de su esposa y pensar que hoy la vería, le puso de buen humor.
Por otro lado, algo hizo que Guadalupe despertara, no sabía si fue un sueño o una de sus acostumbrad