Diana y Valeria caminaban por el pasillo, el silencio entre ambas era absoluto, llegaron donde estaba la máquina de café y Diana por fin habló.
- ¿Qué sucedió, Valeria? No entiendo muy bien la situación, pero si no me equivoco, ¿Esa chica era tu hija?
- Sí… - Dijo Valeria apretando los puños. – Y el chico que venía sosteniéndola de la mano era Aldo, hijo de Pietro.
Ante aquella declaración, Diana entendió lo que estaba sucediendo.
- Valeria… No sé qué decir…
- No hay mucho que decir… Es como si