Marco y Valeria regresaron a la casa, ella tomó el ramo de flores, su bolso y dijo:
- ¡Estoy lista! Podemos irnos, esta casa tiene muy buenos recuerdos, pero, mis recuerdos los quiero contigo y nuestros hijos.
Marco volteó a verla y vio esos ojos color almendra llenos de amor.
- ¡Valeria te amo, no lo olvides!
Valeria y Marco cerraron las puertas de esa casa, dejando atrás los recuerdos de lo que un día fue y ya no será más, subieron al auto y fueron en búsqueda de un lugar donde poder cenar