Pietro y Guadalupe regresaron a casa, ella tomó una larga siesta mientras él conducía.
Mientras iba por el camino, Pietro pensaba en que había muchas cosas por arreglar. Había un bebé en camino y nada sería igual, necesitaba contarle las buenas nuevas a alguien y había papeles que arreglar.
Llegando a casa, al parar el auto, Guadalupe despertó y Pietro le abrió la puerta y dio su mano para ayudarle a salir. Al salir, la abrazó y levantó, diciendo:
- ¡Estoy emocionado! ¿Te imaginas una copia tuy