Alessia Amato
Ese julio 17 había llegado a su fin, Massimo regresó con una chica eternamente agradecida por regalarle uno de los mejores días de su vida.
- ¡Guadalupe, hoy me la he pasado de maravilla! Pero debo revisar mis correos, por lo que no voy a cenar. Puedes acompañarte con Emma, voy al estudio.
- ¡Claro! No te preocupes, ¿Gustas que te lleve un emparedado? - preguntó la chica amablemente.
- ¡No es necesario! - respondió Massimo caminando hacia su estudio.
- ¡Pienso que sí! Te lo llevo,