James se acerca a William con expresión seria pero amable.
—William, ¿podrías dejarnos solos un momento? Necesito hablar con Mía.
William frunce el ceño, dudando por unos segundos. Me mira, y ve que estoy visiblemente nerviosa, y luego de nuevo a James. Finalmente, asiente con la cabeza.
—Está bien, pero no tardes mucho.
¿Qué demonios...? ¿Por qué narices tiene William el derecho de decidir cuánto tiempo puede estar James en mi habitación? Clavo la mirada en William, en cuestión de segundos m