Mía
Me volteo lentamente, enfrentando a la mujer de ojos verdes. Su sonrisa me demuestra que está disfrutando de esta situación. Me quedo muda, observándola con intensidad.
—Richard, esta zorra tiene una grabadora en el bolsillo. Y adivina, se la ha dado Max.
Mis ojos se abren de par en par, reflejando el pánico que se apodera de mí. Cualquier atisbo de esperanza que me quedaba por salir de aquí, se desvanece, aplastado por la traición de la maldita de ojos verdes. El sonido de la puerta al ab