Han transcurrido tres largos meses desde que entré en prisión. Mi carácter ha sido puesto a prueba en muchas ocasiones, hasta el punto de visitar la enfermería varias veces. Sin embargo, estas pruebas no han logrado hundirme, me niego.
Con el paso de los días, he encontrado inesperadamente un grupo de compañeras, entre ellas, destaca Miriam. A pesar de ser una desconocida, no dudó en extenderme su mano en un gesto de solidaridad que acepté sin dudar.
Hoy es el día de visita y Jud viene a verme