Disfrutamos del paseo, cuando el sonido de una llamada interrumpe el momento. James saca su teléfono del bolsillo, frunciendo el ceño al ver el nombre en la pantalla. Con un gesto de disculpa, atiende la llamada.
—¿Anne? ¿Todo bien? —pregunta, preocupado. Se queda callado durante varios segundos—. No te preocupes, voy para allá, pero te informo que tardaré una hora.
Al escuchar a James, sé que algo ha sucedido. Es cierto que nunca he deseado que le ocurra nada malo a nadie, pero si algo le suce