Regresamos a Colombia, con una sonrisa de oreja a oreja recordando cada segundo, caricia y beso con aquel desconocido que había logrado quitarme mi virginidad. Estaba feliz, porque fue con un hombre apuesto, interesante y que supo tratarme con ternura a pesar de que no nos conocíamos siendo una experiencia inolvidable mi primera vez. Sentía a mi madre más tranquila, igual a Angie así que solo nos quedaba seguir viviendo nuestro día a día; en dos días tenía una entrevista para ser la secretaria