Habían pasado diez años aproximadamente desde aquel momento, tenía 22 ahorita mirándome en el espejo viendo como había crecido la pequeña Marina para ser una mujer madura, hermosa e inteligente. Me repetía mentalmente siempre, las palabras que me enseñó mi padre Orlando; al lado de mi madre Elizabeth quien siempre estaba pendiente de Steph y de Mario para que fueran unas grandes personas, con proyecciones a futuro como nosotros. Angie, ya era madre por haberse enamorado de un idiota, pero adora