Cap. 25
Me desperté con mi madre abrazándome, sintiéndome la niña más feliz y afortunada del mundo al tenerla aquí a mi lado. En la otra cama, se encontraba Angie sintiéndose en paz, eso tranquilizaba mi alma porque la entendía; mi madre biológica nunca me quiso porque me dejó abandonada en la puerta de alguien más además nunca me busco de vuelta, siendo evidente que era insignificante para ella. Sin embargo, en medio del caos apareció Elizabeth siendo mi ángel guardia, entendiendo que no podría tener