Había pasado más de una semana desde que regresó al lado de su padre. Él había venido a visitarla diariamente, le acariciaba los cabellos y trataba de recuperar aquella conexión que los unió en el pasado, la cual lamentablemente estaba irremediablemente rota.
Con cada rechazo, Amaro dejaba ver un poco más de su verdadera faceta. Poco a poco, la máscara se resquebrajaba ante sus ojos.
—Estás siendo terca—camino el hombre de un lugar a otro—. Tienes esa misma mirada y el mismo desafío de tu mad