No obstante, tenía tantas cosas por hacer que difícilmente podría prestar atención a algo tan nimio como una pesadilla, en su lugar debía ir preparando lo que diría a los asesores financieros y accionistas de la compañía, hombres muy ocupados, que les gusta meterse hasta las narices en cada mínimo detalle de la empresa, aunque no sepan absolutamente nada al respecto, claro que es comprensible, ya que sus fortunas están invertidas allí, un desliz puede hacer que pierdan mucho dinero y eso es ina