Nos fuimos directos a sala de ventas, donde también estaba Irina que ingresaba un poco antes y Engel, viendo directamente a Corina, quien se percibía furiosa. Estos nos observaron nada más entrar, ocupamos rápidamente unas sillas y volteamos en varias direcciones, nadie quería aceptar lo que ocurría, unos minutos más tardes llego Sonia, sus cuencas se percibían con lágrimas grandes que intento disimular con un poco de maquillaje, solo que era imposible conseguirlo.
Hizo falta otros treinta minu