Llegar a la oficina el día siguiente fue todo un cumulo de emociones fuertes, primeramente, porque me pare tarde, razón que provoco que tuviera que despertarme agitado y estresado, correr por la casa como un enajenado e improvisar un desayuno, menos mal que los almuerzos siempre se preparaban el día anterior, acto seguido me fui velozmente a la calle y tome el transporte público.
Me presente ante la imponente fachada del centro comercial Logias, una parte positiva de que fuera un call center es