Sonia no se despegaba de Laín, a todos lados que él asistiera podía sentir su presencia muy cerca. Era bastante incomodo para él ya que su cercanía lo perturbaba un poco, a fin de cuentas, era su luna.
Se encamina hasta las mazmorras en compañía de su alpha, cuando presiente que ella no los sigue, se queda a distancia y podía entenderlo ya que el aroma que expiraba de aquel lugar tenía que traerle amargos recuerdos de su captura.
—Parece que ella no tolera este lugar —le dice su alpha.
—Si, no