Ese no era el problema, el inconveniente era que ella estaba intentando seducirlo y eso no era bueno. Por mas que quisiera respetar a Camil esa mujer ante él era su luna, la que alteraba su sangre sin que él pudiera evitarlo.
—Sera mejor que regreses a la casa.
—No es lo que deseo—Sonia se lanza sobre los brazos de Laín y este la sujeta mientras que siente como ella frota su cuerpo contra el suyo —. Quiero que me tomes aquí mismo, soy una loba pura, me guardaban para un matrimonio que no deseo,