Afrodita había asistido a una nueva cita con Christian Rosco. Él se veía tan atractivo en esa velada y ella esperaba haberse vestido de una forma agradable para él. Ella había escogido un vestido celeste tan claro como los ojos de quién tanto le gustaba.
Christian la observó embelesado. Su belleza era deslumbrante y su cuerpo tenía unas curvas preciosas que ese vestido resaltaba con sensualidad y elegancia.
Después de la cena y del postre, el la besó a la salida del restaurante sin poder sopo