IKER SPENCER
Nunca sentí tantas ganas de besar a alguien como a Alondra. Jamás quise tanto estar con una mujer antes, pero nunca la había imaginado como fui capaz de verla. Ella cargaba a nuestro hijo, le daba pecho y lo observaba con amor. ¿Por qué deje ir la posibilidad de hacerla feliz? ¿Por qué no pude verla jamás como la madre de mis hijos?
Busqué refugio en mis amigos, en mi familia y concentrarme en el trabajo para no pensar en lo estúpido que fui. La realidad es que después de que Alondr