CAPITULO XXVII

Mielle miró a Tristan, sus ojos se encontraron mientras él presionaba la punta de su grueso miembro contra su entrada empapada, sintió la cabeza empujando contra ella, abriéndola, Mielle dejó escapar un suave gemido cuando Tristan comenzó a empujar hacia adelante, su miembro hundiéndose lentamente en su apretado coño.

Su nombre salió de sus labios cuando lo sintió dentro de ella, sus brazos lo envolvieron y lo abrazó fuerte, Dios mío, fue doloroso y satisfactorio…

El rostr” de Tristan se contra
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