Mielle sintió que se le ponía la piel de gallina cuando sus labios comenzaron a moverse por su estómago, sus muslos y... se estremeció al sentir sus labios tan cerca de sus pétalos, su mirada buscó rápidamente la de él.
Él la miró con los ojos oscurecidos por el deseo. Sus manos agarraron sus muslos, abriéndolos más mientras se preparaba para saborearla. "Mírame", ordenó, con la voz cargada de lujuria. Y entonces, su lengua estaba sobre ella, lamiendo y chupando su piel sensible.
Mielle rompió el contacto visual mientras sus piernas se abrían de un lado a otro, exponiéndola y él se aferraba a ella, como un hombre sediento, su rostro perdido en su feminidad sin vello.
La devoró, hundiendo la lengua profundamente en su coño, follándola con ella mientras su nariz se hundía en sus pliegues. Podía sentir el sabor de sus dulces jugos cubriendo su lengua, y eso solo lo hizo tener más hambre de más. Sus manos agarraron sus muslos, manteniéndola abierta para su boca hambrienta.
"Ugh... ah...!"