Capítulo 47.
—No sé de qué está hablando, señorita, pero me temo que debo retirarme a seguir cumpliendo con mi… ¡Hey!
El aire se me escapó en un jadeo cuando su mano soltó la mía solo para rodear mi cintura con fuerza. Antes de que pudiera reaccionar, me levantó con una facilidad insultante y, sin darme opción, me cargó directo hacia la pista de baile.
—¡Bájeme ahora mismo! —protesté en voz baja, tratando de no llamar demasiado la atención, aunque sentía mis mejillas arder.
Su olor me envolvió de golpe, inconfundible, tan propio de él que ni los perfumes de flores ni el vino derramado a mi alrededor pudieron disimularlo. Y aunque quise resistirme, mis manos terminaron aferrándose a su hombro con más firmeza de la que deberían.
Cam lo notó. Lo supe porque su sonrisa descarada se ensanchó mientras me depositaba en el suelo, justo en medio de la pista, y comenzó a guiarme en un paso de baile como si todo hubiera sido planeado desde el inicio.
—No hay forma de que le deje escapar de su pro