Brown acababa de bajar del coche cuando vio a una joven que salía de la casa trasera.
“Maldita sea. Se vistió así a propósito.”
—Buenos días, señor.
Kylie se acercó, inclinando la cabeza con una sonrisa educada. Inclinó un poco el rostro, asegurándose de que él notara su peinado, distinto al de siempre.
“Vamos, coméntalo. Di algo sobre mi pelo. Atrévete a ignorarlo.”
Brown ni siquiera pestañeó.
—Señor, ¿qué le parece mi ropa? Este es el vestido que usted eligió para mí. ¿No le parece bonito? —d