Aún en el diminuto alquiler. Aún esperando sin certezas. Esperar por algo incierto pesaba como una losa.
El estruendo del teléfono la sacó de un largo ensimismamiento —ensimismamientos sobre el asistente Brown, sobre el hilo del destino que ella misma había atado. Kylie agarró el móvil de inmediato.
[Ven a la cafetería a las 11:00.]
Eso fue todo. Kylie miró la pantalla y pensó.
—Eh, igual ni es de él. Puede ser spam —murmuró, dejando el teléfono sobre la alfombra.
Se sentó de nuevo, pero volvió