—¡Cuñada!
Livia apenas había llegado al último escalón cuando Jenny la llamó, saliendo de la cocina con una caja de fresas.
Jenny la arrastró hasta una silla y luego la rodeó con los brazos, apoyando la cabeza en su hombro.
'¿Qué está haciendo esta chica ahora?'
—Oye, Jenny. ¿Qué pasa? —preguntó Livia, algo preocupada por aquel comportamiento tan inusualmente pegajoso.
—¡Cuñada, está con el corazón roto por un chico! —gritó Sophia desde el sofá, con las piernas encogidas y los dedos volando sob