La noche se profundizó y el aire frío cubrió la tierra, invitando a la mayoría a retirarse hacia sueños reparadores.
Pero no frente a aquella casa-tienda de dos pisos.
Dos cerrajeros estaban agachados junto a la entrada, trabajando con destreza en sus herramientas. Un guardia de seguridad rondaba cerca, vigilando cada movimiento. Un patrullero se había estacionado justo detrás, con dos agentes uniformados observando en silencio.
Brown había pedido el patrullero no solo como apoyo, sino como dis