Después de unos minutos, Juan sacudió su cabeza con incredulidad, no podía creer que haya sido tan idiota de haberse perdido en la mirada angelical de un demonio cómo lo era Emma..
Enseguida Juan alejo su mirada de Emma, para volver a su posición original, no podía sentir ni un poco de simpatía por una mujer tan egoista, perversa cómo lo era Emma..
Juan se resiste a sentir algún otro sentimiento que no sea el de odio por la chica delante de él.. Al mirar las mejillas rojas de Emma y la mirada