Mundo de ficçãoIniciar sessãoSOFIA
Por la mañana, la finca olía a humo. No había sido suficiente para destruir la estructura, pero sí para dejarle cicatrices.
Las luces de seguridad seguían parpadeando intermitentemente en los terrenos exteriores mientras los equipos de reparación de emergencia se movían por los sectores occidentales dañados bajo estricta vigilancia. Varias ventanas de los pasillos se habían roto dura







