Mundo ficciónIniciar sesiónSOFIA
El silencio que siguió no solo era denso; era ensordecedor.
Era el tipo de silencio que se produce después de que baja la fiebre, dejándote temblando y sin fuerzas. Me senté al borde de la camilla, el olor estéril del antiséptico chocando con el persistente aroma a pólvora de la chaqueta de Dante. Sentía el brazo tenso bajo el vendaje, un latido sordo que marcaba el ritmo de los pensamiento







