SOFIA
La casa volvió a su rutina habitual a la mañana siguiente. Normalmente, retomar la rutina facilitaba las cosas. Proporcionaba una sensación de orden que hacía que los días pasaran más rápido.
Pero esta vez, la rutina lo empeoraba todo.
En apariencia, nada había cambiado. La seguridad seguía siendo estricta en el ala norte. El personal se movía por los pasillos con la misma eficiencia silenciosa de siempre. Las puertas se abrían y cerraban puntualmente. Las comidas se servían a la misma ho